2 ene. 2012

Mariana

Lilit /John Collier/1892

Siento tu aliento en el cuello y tus uñas enterrándose en mi espalda, me susurras palabras terribles al oído, hechizos que traen demonios a través de las paredes. Criaturas terribles que suben por mis piernas, queman mi piel y se meten por mi garganta intentando asfixiarme. Nunca he sabido que te hice, ni siquiera puedo ver tu rostro para preguntártelo por que solo puedo escuchar tu voz, solo se que debe de haber sido algo muy malo para que me odies tanto (aunque lo niegues y afirmes que me amas).

Has rasguñado mis brazos, azotado mi cabeza contra muros, metido la manos por mi vagina y tratado de arrancarme las entrañas recordándome el pasado. Siempre me gritas que la soledad es mi único destino, que nadie podrá amarme por que estoy rota y que debo aceptar que tu serás por siempre mi única compañía. Dices que lo haces para protegerme por que solo tu puedes entenderme, y se que en cierta forma es cierto, aunque jamás te he visto a los ojos se que estuviste ahí sosteniendo y abrazándome (es la única vez que he sentido amor de tu parte) cuando aquella criatura devoró mi carne llevándose la  inocencia de la infancia entre las patas.

Me torturas hasta retorcerme de dolor, pero estoy tan acostumbrada a ti que no se como haré para vivir ahora que comienzas a marcharte.

Sonrían y buena vida

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