25 dic. 2011

Equivocaciones

De pequeña pedí un Pony y me trajeron un hipocampo, aun sigo escribiéndole a Santa y a los Reyes por esa equivocación, cada vez que lo recordamos nos reímos juntos.



Es lindo ver las caras de los niños cuando descubren los juguetes junto a sus zapatos, lamentablemente no todos se pueden quejar con los reyes de que no les trajeron lo que pidieron, más bien miran al cielo tristes por que al parecer no lograron encontrarlos para dejarles juguetes o se equivocaron y se los dejaron al vecino que se porta tan mal. 

Se Santa o el Rey mago de un niño olvidado, no permitas que pierdan la ilusión tan temprano.

Sonrían y buena vida

P.D. Si, me gustaban los Ponys ¿algún problema?

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