28 sept. 2011

Final de proceso: Enamorada y bien correspondida


En los últimos meses volví a sentirme perdida, la escuela donde comencé a estudiar un posgrado volvió a dejarme el desagradable sabor de boca que la licenciatura que comencé y ya no terminé justo en el mismo sitio. No soy la única que ha probado la capacidad de ese lugar para hacerte sentir que odias algo que amabas (bueno aunque debo de admitir que entre toda la mierda hubo cosas buenas), pero afortunadamente descubrí hace mucho que mi problema no es con la restauración, si no más bien es con el ambiente de la escuela en que estudiaba que me hacía sentir asfixiada e insatisfecha; es algo que comprobé cada vez que trabajé en cosas no relacionadas a la escuela.

El martes recibí una de las noticias más maravillosas que he tenido en mucho tiempo, conseguí una plaza para trabajar como responsable de la conservación y restauración del archivo que recién comienza a formarse (se aceptan aplausos, abrazos y ovaciones). Aun sigo sin creerlo, tengo la sensación de que en cualquier momento saldrán varios camarógrafos a decirme que toda la ilusión fue solo una broma cruel, pero no ¡ES REAL! y lo logré por merito propio (que es lo que me enorgullece) y no por que alguien hubiera hecho algunas llamadas (por que eso nunca pasa ¿verdad?).

Me siento orgullosa, quiero bailar, cantar y gritarle al mundo lo feliz que soy, que reafirmo lo que ya sabía ¡estoy enamorada de mi profesión! y que esta a pesar de algunos bajones me corresponde por que no deja sorprenderme a cada momento.



Si yo fuera una pieza restaurada, esta sería mi foto de final de proceso, dejé de ser la chica que a pesar de su sonrisa superficial (siempre he pensado que una persona que sonríe no es necesariamente una persona feliz) y su cabello rosado, había olvidado lo especial que era (ok ok la restauración tuvo un poquito de ayuda para recordármelo de parte de otras cositas a las que me dedico ahora pero de eso ya hablamos antes) que se convirtió en una chica satisfecha que recuperó la autoconfianza y autoestima. Si bien no quedé reluciente como “canica chupada” (siempre me ha dado risa ese termino que muchas veces se usa para describir a una restauración excesiva y que hasta raya en la falsificación) por que traía había muchas cosas que llevaba cargando  por mucho tiempo y que dejaron marcas que no se pueden borrar (o que no quiero borrar por que me gustan).

Se que este no es un verdadero final de proceso, solo es un nuevo cambio que no se exactamente como evolucionará, pero que me emociona descubrir en que persona me convertiré en el camino. Hay tantas cosas por hacer, que no serán siempre fáciles, pero nada lo es, así que no importa.

¿Me dejan ponerme cursi y ñoña? ¿si? bueno no me importa si no les va, para celebrar mi nuevo empleo les dejo esta canción que siempre he querido que me dediquen (¡siii lo se! me veo bien cursi, fresa y tetísima, pero así soy y no puedo negar la cruz de mi parroquia) que me he autodedicado, y que hoy se la dedico a mi trabajo.






Sonrían y buena vida

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