¿Alguna vez les conté de cómo una pequeña se sentaba todas las tardes a esperar a que su noble caballero del balcón regresara a casa después del trabajo? Esas tardes cuando aquel caballero entraba por el zaguán y lo primero que veía eran unas manitas que se estiraban insistentemente para arrebatarle de la cabeza el sombrero. Entonces todo se llenaba de carcajadas frenéticas por la travesura frustrada por un abrazo y vueltas en el aire, risas que se convertían en una de guerra de cosquillas que solo acababa cuando las pequeñas manos sostenían con firmeza aquel sobrero. La mirada de la niña se iluminaba como si en ese momento el universo entero se hubiera detenido un instante a sonreír con ella, justo en el momento en que tocaba su cabeza, esa corona de palma tejida y dura como casco de minero por las capas de pintura blanca que cada año le escondían el tiempo.
En cada bienvenida aquel hombre dejaba atrás el mal humor,
el cansancio, el estrés y todo lo malo que pudo haber pasado en el día,
simplemente se permitía jugar, dejarse invadir por el cariño y la alegría de
una niña. La niña soy yo, y con el tiempo aprendí que hay sombreros de muchas
formas y tamaños, y sirven para escondemos de bajo de ellos cada día para no
mostrarnos vulnerables, pero cuando nos permitimos despojarnos de ellos,
aceptando las propuestas del mundo para disfrutar y compartir con otros seres
humanos (y también con nosotros mismos) el universo se detiene un instante y
sonríe contigo. Esta fue una enseñanza de mi caballero del balcón que había
olvidado y agradezco a todos ellos que me han ayudado a recordarla, por ello
les ofrezco mi sombrero para jugar y mi corazón para vivir.
Te extraño y tal vez nunca deje de hacerlo, pero en estos
dos años que han pasado desde que abandonaste tu cuerpo, he aprendido ha volar
sola y se que estás orgullosa de mi ¡TE QUIERO! Sigo siendo tu niña adorada, caprichosa,
cínica y berrinchuda; pero ya no soy cobarde (bueno tal vez un poquito, pero
nadie es perfecto)
¿Tu te atreves?
Sonrían y buena vida.
P.D. Espero que disculpen mi momento cursi, no lo pude evitar, ya saben que a veces soy así

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada