27 abr. 2011

No le creas

Nunca debí permitirme creerte... si necesitas narices respingadas, cabelleras de comercial, tetas tamaño regio y cintura de avispa; todo ello acompañado de un recubrimiento diario de monismos vestidos rosa pastel y dos kilos de maquillaje para enamorarte ¡definitivamente no eras para mi!. Aprender a amarse despues de toda una vida de ser tu propio verdugo no es sencillo, pero es posible.



Si solo de la vista naciera el amor, todos viviríamos endiosados con la cáscara de una nuez...


Sonrían y buena vida

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