19 mar. 2011

Placeres celestes

La luna está toda chula y la precedió uno de los atardeceres más bonitos que he visto en el año, todo se puso de un color tan anaranjado que me provocó dar vueltas sobre mi eje mientras miraba al cielo. Así, bañada por los últimos rayos de sol que danzaban sobre cada superficie, me despedí del día, de mi soledad y de los últimos residuos de pena vieja.  Con la llegada de la noche al sol le robó la escena la reina del cielo nocturno,  mientras la miro por la ventana no puedo evitar cantar el Gato viudo mientras molesto a Chocolate y me dejo envolver en las endorfinas que me regala mi cerebrito felizmente defectuoso, que como dice el comercial no lo cambio por nada... despues de todo, no creo en los placeres gratuitos.


Sonrían y buena vida.

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