12 oct. 2010

Dos vueltas a la Luna cuadrada

Sobre la flor de las hadas. De la serie El gato acrofóbico. Isis Cat 2006


Me parece sorprendente que este blog lleve ya dos años de existencia. Desde esa primera entrada en que la flor de las hadas inaugurase este pedazo de luna cuadrada han quedado registrados una gran cantidad de momentos de mi vida, mismos a los que acudo siempre que me siento pérdida. Cada que releo las viejas entradas recuerdo riéndome de mi misma, que debo desclavarme y evitar el seppuku emocional, aunque claro debo hacerlo muy seguido por que constantemente se me olvida.

Este sitio está lleno de esos despliegues de reina de drama que tanto me caracterizan, o mis arremetidas furiosas contra alguien que me ha hecho sentir mal. En este lugar hay montones de esos momentos en los que mis hormonas se apoderan de mí, me llevan al caos absoluto y hasta me convierten en sopa de mocos. Aquí se encuentran esos momentos en que me estrello contra el piso por un corazón roto o me autoflagelo por aquellas cosas que odio de mi, esos en los que terminó ahogada en un dedal lleno de llanto y merteolate. También aquí he plasmado tantas despedidas, algunas irremediables y muy dolorosas, otras tantas que han sido más faramalleras que importantes.

Poro otro lado están los instantes felices en que estallo en euforia o me da el ataque de simplicidad publicando cuanta tontería me llega a la mente. Si no lo han notado procrastinar es uno de mis mayores vicios, especialmente cuando mi cerebro ya se ha hecho caca por las cosas de la escuela. Esa costumbre de mi mente de dispersarse y dejarse llevar por lo que me gusta, ha dejado mi nube de etiquetas repleta de esos nombres que tanto placer le dan a mis ojos, oídos, mente y corazón. Hay también muchas historias de dedales, de esos otros en los que si me gusta ahogarme o de mi eterna fascinación por bailar sobre la flor de las hadas, momentos en los que me pierdo y me entrego a los delirios del amor sin pensar en las consecuencias. Otras tantas veces he compartido esos pequeños acontecimientos en los que saboreo el éxito y me hacen sentir orgullosa de mi misma, sumándole rayitas a mi autoestima.

La luna cuadrada ha sido testigo de tantos cambios en mi vida, y muchísimos centímetros ganados y perdidos de cabello o de cordura. De la miel que derrama la hadita solecito todo bello cuando va por ahí saltando entre las nubes o del llanto torrencial y la cicuta que caen por estos lugares cuando el gato acrofóbico sale de su cueva.

Este blog me ha permito conocer a tanta gente linda e interesante, que me sigue, esos que tal vez alguna se han llegado ha sentir identificados con lo que escribo o que me han agarrado a cachetadas cuando comienzo a ponerme muy densa. De muchos de ellos como Meryone, Huitzilopochi, Sette, Fleur, Josie, Victoria, Fan Fan, Carinastra, entre otros también soy seguidora, disfruto leerlos y me alegra que este medio haya permitido encontrarlos o entrar en sus pensamientos si es que ya los conocía.

Y aunque muchas veces he dicho que voy a botarlo, porque siento que solo está lleno de tonterías y cosas sin sentido, nunca lo he logrado. He de confesar que amo escribir todas estas cosas, aunque, a mi juicio al menos, no sea buena escribiendo. Ya he dicho tantas veces que de pronto esto se parece a pararse en la cima de un cerro para gritar todo lo que me pasa, y aunque a veces la única respuesta que recibo es el eco, hacerlo me hace sentir liberada.

En fin, me despido por hoy, que hay que aprovechar que estos primeros días del trimestre no hay tarea y puedo darme el lujo de dormir temprano. Me retiro no sin antes decirles gracias por seguir estos dos años despliegues cómico-trágicos de esta hada-gato bipolar.

Como la mayoría de las veces, les pido que sonrían y que tengan buena vida.

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