15 sept. 2010

¿Viva México?


Hace muchos pero muchos años, personas que vivían en lo que alguna vez fue considerada la joya de la corona española, comenzaron a pensar que ya no funcionaba darle cuentas a España. Esta idea que no creo le haya caído muy en gracia a su corona. Que por cierto el otro día estaba pensando que si yo fuera rey y me estuviera peleando con un chaparrito pa´ que no me coma el mandado y con la gente que me rinde tributo pa´ que no se me salga del guacal, no me haría mucha gracia que una de mis fuentes de ingreso más fuerte me saliera con que ya se me acabó el 20 y que sale te amo bye. Yo no sé mucho de historia o más bien casi nada, mucho menos se de historia de España, pero tengo entendido que de todas sus colonias estos territorios era de los que más ganancias obtenía, y que las situaciones que se dieron en otros puntos del planeta comenzaron a meterles en la cabeza a toda América la idea de independizarse. Los conflictos políticos, religiosos, económicos tenían a las coronas europeas inmersas en un reverendo despapaye, tanto que cuando menos sintieron sus colonias aprovecharon la confusión para decirles bye bye.

Cada septiembre (¿alguien sabe desde cuándo? Yo no tengo idea) en lo que ahora es México se hace gran alboroto y muchos les sale amor patrio. En todos lados comienzas a ver banderitas, sobreros, charros y chiles hasta en los calzones, en la escuela te visten de naguas largas y trenzas para hacerte bailar el jarabe tapatío y cuando vas por la calle te dejan sordo con una de esas odiosas trompetitas de cartón. Si trabajas para gobierno o eres estudihambre te quedas en casita a sacarte la pelusa del ombligo, claro que si tienes oportunidad te vas a dar tremendo atracón de comida y bebida (especialmente bebida), mientras suenan las campanas, los cuetes y la famosa letanía del ¡Viva México! 

En este mes entre otros eventos que tambien tienen relación con el sentimiento nacionalista, se conmemora el grito de dolores, acto que se ha alzado como símbolo del comienzo del camino para convertirse en un nuevo país. Pero muchos piensan que el país no está como para celebrar, pues el lugar al que hemos llegado después de haber iniciado ese recorrido no es uno muy bonito que digamos y no es grato vivir en un lugar donde hay un gran número de problemas como: la violencia, la inseguridad, el odio e intolerancia social, los abismales contrastes económicos, el eterno no me rinde la quincena, los cada vez más altos impuestos que luego ni vemos para donde se van, el hecho de que la educación sea prácticamente un lujo porque aunque hay universidades públicas no es suficiente porque estudiar implica muchos otros gastos más allá de una colegiatura y encima de eso la disponibilidad de tiempo libre para asistir a clases, la dificultad para encontrar empleo tengas estudios o no, la gran cantidad de políticos que luego nada más te dan taco de palabras porque resulta que solo andan metidos en esos rollos por intereses personales. Todo eso entre tantas cosas hacen que digas ¡Pinche país mierdero!, que te den ganas de mentarle la madre a Lopéz Belarde porque nada más no ves de donde se sacó eso de llamarle a esta Suave patria y pensar en irte para no volver jamás a la primera oportunidad. Es cierto que estas cosas van sucediendo desde hace mucho, pero sentir que en vez de avanzar en algún momento del camino comenzamos a dar círculos, caminar de lado o peor aun yendo marcha atrás, esto hace tener cierto sentimiento de enojo.

No niego que yo tambien me he entregado en muchísimas ocasiones al fervor septembrimo, hasta me he pintado banderitas en la cara, he salido a romperle huevos de confeti en la cabeza a cuanto incauto se me atraviesa y comido hasta reventar en una noche de grito, porque en realidad si es divertido y ver a una gran masa de fiesta contagia fácilmente. Tampoco niego que de niña de verdad me creía la historia romántica que me contaban en la escuela sobre la guerra de independencia, que cuando estaba en la primaria ser abanderada en la escolta de verdad era un premio por mis calificaciones y que me enojé cuando la pinche maestra de educación física me mandó a la escolta del banderín de la escuela porque no lograba coordinar mis brazos con mis pies, que siempre me ha gustado el himno porque me parece una melodía hermosa y que aunque me da como un sentimiento de contradicción ideológica admitirlo, he celebrado un gol de la selección. Aun con todo eso, se me hace una exageración que se haya gastado más de $30 millones en la celebración del bicentenario de la independencia. Enoja que se haga tal despilfarro cuando hay tantas cosas en las que se necesita meter recursos en este país, desde las cosas más insulsas como el condenado bache que le tronó la llanta al carro de mi mamá la semana pasada o el pinche puente peatonal donde a cada rato te asaltan porque no hay vigilancia; hasta cosas muchísimo más serias como la poca o desatinada inversión en el campo y la industria que causa desempleo, generando un circulo vicioso de pobreza que lleva al descontento social y forma toda una cadenita de problemas que nos dejan como estamos.

Entre otras cosas que me pongo a pensar sobre estas fechas, es que no sé hasta qué punto la gente se sienta identificada con los famosos símbolos patrios que están por todos lados y que en las instituciones gubernamentales hasta te obligan a poner decoración alusiva. A veces hasta resultan molestos, por ejemplo me ha tocado ver un buen de gente con jeta cuando en un evento oficial hay que rendir honores a la bandera. Y con respecto al himno, por mucho que me agrade como suena, admito que me siento extraña con eso de tener que guardar compostura y solemnidad cuando se canta, igual y es como decir "neto que no me trago eso del símbolo de libertad y justicia para todos", de hecho yo como que me siento tonta por eso de la escolta cuando era niña. Tampoco he entendido porque hay tanto problema con eso de que estos se alteren o se desacralicen públicamente, como eso de la multa a una cantante por posar desnuda envuelta a la bandera o cuando vetaron una versión un tanto libre del himno nacional que iba a salir en una película. Aunque tambien está la parte dónde la gente se pinta la cara con o hasta los calzones con los colores de la bandera, o de los que se van fuera y si ven una banderita cómo que les entra un poquito la nostalgia. No se es como extraño eso de los símbolos patrios, y la rara relación que tenemos con ellos ¿será porque nos recuerda todo lo bueno y aquello que amamos de nuestro país, pero a la vez los vemos como una imposición del gobierno que nos causa tanto descontento? ¿Ustedes que dicen? 

Y con respecto a eso de la identidad nacional y por lo de que yo ando metida en conservación del patrimonio, me pongo a pensar ¿con que derecho una institución se pone a decir si algo es importante o no? ¡Aaaah! eso siempre ha sido una cosa que me salta mucho, especialmente porque para esa conservación hay que meter mucho dinero (que miren que yo aquí quejándome del bicentenario y eso me hace sentir algo hipócrita porque los restauradores en estos años previos a la celebración se vieron en el paraíso porque había un chingo de trabajo), uno entra en conflicto porque dinero que podría ser usado para ayudar a cubrir necesidades más urgentes se usa en restauración y conservación, hasta me hace pensar que mi profesión es inútil y sobrada. Luego me pongo a pensar en que toda la información que puede obtenerse del estudio de las cosas que se rescatan, podría ser valiosa para analizar el presente y ya no cometer errores del pasado, por eso de que dicen de que la historia es cíclica. Claro luego me hundo en la depresión porque la verdad es que la historia se la pasan por el arco del triunfo y termina siendo muchas veces un cúmulo de información inútil porque no es analizada.

¡AAARG! Y luego está esa parte tan fastidiosa del como muchos nos ven desde afuera con todos esos prejuicios de que por ser mexicano vas a ser tonto, sucio, ladino, feo, flojo, mediocre, machistas entre muchas otras cosas prejuiciosas y denigrantes, aunque bueno no es problema exclusivo de nosotros, pero no por eso deja de ser molesto, no es justo que por unos paguen todos. ¿Saben que es triste? que si hay personas que son así, un amigo que es economista me decía que hay teorías sobre las razones de que la economía en México no crezca podría ser un factor cultural, en el que solo se trabaja si uno tiene el agua hasta el cuello. Yo no tengo idea de que tan válidas sean estas conjeturas, pero si puedo decir que me ha tocado ver como personas que son beneficiadas con programas como el de "Oportunidades" en el que las familias reciben un apoyo económico por parte del gobierno, simplemente se salen de trabajar porque tienen un ingreso seguro, no digo que todos sean así, solo menciono me ha tocado ver varios casos que me dejan sacada de onda.

Lo malo es que esta visión no es solo de fuera tambien, nosotros mismos (yo no debería andar arrojando piedras) llegamos a hacer juicios de este tipo, nos denigramos a nosotros mismos y hasta parece que nos creemos lo que dicen de nosotros. Hasta hay investigadores de distintas áreas que dicen que tenemos cierta costumbre por ser sumisos, que se denota hasta la forma en que hablamos, como por ejemplo esa costumbre de evitar que una petición suene imperativa, señalan que a diferencia de un español que para pedir agua en un restaurante diría "tráigame un vaso de agua" el mexicano aunque se tratara de algo que va a pagar diría "Podría usted hacerme el favor de regalarme un vaso de agua", yo nunca he ido a España así que no sé decirles si es verdad o un mal viaje de un intelectual.

Y de cómo nos ven de fuera tambien esta esa imagen que han construido de nosotros donde acabamos siento tequila, mariachis, charros, chinas poblanas, ponchos o zarapes, trenzudas y sombrerudos, cactáceas, chiles y tortillas, siendo que somos un paisaje cultural super amplio a tal grado que el sur es enormemente distinto al norte. Para acabarla de amolar resulta que muchos tiene problemas con diferenciarnos de España y hasta hay quien cree que México está en algún punto perdido de este país. No es que yo tenga algo en contra de España, de hecho me caga el nacionalismo xenofóbico producto precisamente de ese nacionalismo a la bruto que se usó para validar a México frente al mundo una vez que se independizó, en que los españoles son peores que el diablo y vinieron a darle en la madre a los pobres mexicas, porque según el cuento pareciera que todos somos de ascendencia mexica y directamente teotihucanos (no salten, no salten, ya sé suena incoherente) y que la conquista destruyó brutalmente una civilización más gloriosa. Ya un buen de veces me he peleado con mi abuela porque a ella le encabrona que le diga que si somos lo que somos fue precisamente por la conquista. Ya ni somos esos que estaban antes de la conquista y tampoco españoles, ¡somos hijos producto de ese choque! una invención bellamente amorfa, mestiza y de tantos colores a la cual es imposible asignarle una característica específica. Ni siquiera a los que llamamos grupos indígenas pueden decir que están totalmente libres de esta influencia pero vamos ¿Qué cultura puede decir que es pura? eso no existe. 

Esta entrada perdió el sentido hace varios párrafos, pero mi punto es que en México a pesar de todo hay un chingo de cosas geniales. El día que yo salga del país, extrañaré a muerte la comida que tanto amo, yo no sé que haré sin todas esa cosas ricas que se hacen con maíz; o la florida y alegre necrofilia, forma en que nos ponemos al tú por tú con la muerte; especialmente si me voy muy al norte ¡extrañare por sobre todo el sol! Independientemente del nacionalismo y de los protocolos admito que estoy arraigada aquí y que de verdad cuando dicen viva México lo veo más como súplica que declaración, de verdad deseo que México dure hasta cuando yo sea vieja (si es que llego). No sé qué hacer para ayudar para que eso pase, si creo en eso de que si no eres parte de la solución eres parte del problema. 

No es posible que sigamos gastando nuestros recursos a lo bruto y que incluso los pidamos a otros cosas que bien podríamos producir nosotros. Hay cosas muy sencillas que podríamos hacer, de hecho me avergüenza admitir que yo misma no hago ese esfuerzo, uso demasiado el celular, la tele, pierdo mucho el tiempo, no separo la basura, no reciclo y compro cosas que de verdad no necesito (bueno en realidad esas son cosas que en general nos están llevando en el planeta a la chingada). Pero no sé, deberíamos ser más coherentes con nuestras ideas, por ejemplo los que se quejan del los medios pero ahí está metidos esperando a lo que pasa en la telenovela de las 5.

Las cosas de verdad no deberían quedarse solo en el festejo de un solo día (que además ni es el día). Hay que analizar porque somos lo que somos, encontrar una forma de que las cosas no se queden solo en quejas, poner toda la pasión y si es necesario, que se nos vaya la vida en ello para que no tengamos que colgarnos los éxitos de unos cuantos. Hay que dejar la nostalgia por lo que ya no es, sacudirnos los estereotipos y dejar de querer ser lo que no somos (a mí a veces tambien se me olvida). 

Podríamos decir que no es celebrar 200 años de el evento que se dice marcó el inicio de la guerra por la independencia, y apunto que se dice porque de eso se llevaba gestando muchos años atrás. Además si somos estrictos en eso de que sea aniversario de la formación de México como país, en todo caso serían 189 años porque la independencia se consumó en ese año. En fin más que celebrar, hay mucho que reflexionar, se podría decir que hemos hecho un viaje de más de dos siglos en búsqueda de los que somos por un camino sinuoso lleno de guerras y crisis de todo tipo, y aunque aún seguimos en ese proceso debemos esforzamos para que ese ¡viva México! ya no suene a plegaria.

Ok Ok, ya me estoy poniendo exageradamente romántica y hasta nacionalista tirandole al kitsch, disculpe asté el despliegue dramático jeje. En fin después en vista de que esta entrada ya no tiene ni pies ni cabeza, me despido porque ya fue mucho choro y es hora de "la papa".

Antes de irme, una canción a modo de cereza sobre el ya empalagoso merengue de este pastel 

Sonrían y buena vida

P.D. Perdón por decirte "Pinche país mierdero" pero es que de verdad día que me haces encabronar.

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