11 jul. 2010

No estaba loca ni muerta, solo miraba para adentro

Carlota niña/ Francisco Javier Winterhalter/1850

La niña se quedaba inmóvil mientras él la apretaba contra su pecho, ella sentía como la mordían los alacranes y los perros devoraban su carne, como los cienpies le inyectaban veneno en el cuello mientras una figura terrible le arrancaba las entrañas.

Para escapar convertía sus ojos en cristal y se sumergía en un extraño universo que existía en su interior, quien la hubiera visto pensaría que estaba loca o muerta, pero la verdad es que ella solo miraba para adentro.

Tenía los ojos volteados hacia un lugar donde volaba sobre un ave de alas tornasol que la paseaba entre nubes de colores que sabían a caramelo y la dejaba sobre un huerto sembrado de tulipanes rojos, azucenas blancas, gardenias perfumadas y árboles frutales.

Ahí en ese lejano y oculto país, jugaba con hadas y gorriones hasta cansarse, después para dormir la siesta se acurrucaba sobre el suave pelo del lomo de un hurón . Al despertar las estrellas la alimentaban con pasteles de queso y mora, le daban de beber roció y la vestían con el manto de la luna.

Al final del día cuando afuera todo se había acabado, las sirenas la llevabanba montada sobre lirios por un rio lleno con peces de oro que desemboca en sus ojos. Si vieras a la niña tal vez pensarías que llora, pero observa bien, la verdad es que es la cascada que la trae de regreso nuestro mundo.

Si miras que las lágrimas de la niña ruedan por sus mejillas no te aflijas, es que viene de regreso de ese mundo del cual se aprendió bien el camino. No te preocupes es señal de que ha estado en un lugar mejor donde no hay ninguna bestia que la toca, ni cienpies que se le enreden en el cuello, ni alacranes o perros rabiosos que la persigan.


1 comentario:

Lunita dijo...

Me encantó!! Simple pero profundo que hermosa forma de contemplar la muerte desde los ojos volteados de una niña...