28 jul. 2010

Desintoxicación

Apenas han pasado unas 24 horas y de pronto siento que mi voluntad flaquea, intento mantenerme ocupada para descartar esos pensamientos que podrían hacerme dar marcha atrás.
Pero parece inútil, la tele, el radio, los periódicos libros y revistas me bombardean con imágenes y sonidos que caen sobre la aun delgada telaraña de mi voluntad.

Decido entonces dejar de lado esas cosas y dedicarme a organizar la casa, limpio, escombro, lavo, ordeno pero otra vez me atacan las ansias, porque cada movimiento que realizo y cada cosa que toco activa en mi cerebro algo que me hace querer romper mi juramento.

¡Basta! Estoy aturdida y salgo a la calle a caminar, al menos la energía consumida podría evitar los pensamientos que me turban, pero de nuevo todo incluso el vuelo de un insecto me desordena.

¡Comienzo a correr! Corro y corro hasta que siento que mis pulmones podrían reventar y que los músculos de mis piernas se sienten casi desgarrarse. Duele mucho pero al menos el dolor físico está distrayendo mi mente, y entonces comienzo a repetirlo una y otra vez hasta que por fin mi mente se ha puesto en blanco…

El síndrome de abstinencia me está matando, la ansiedad y la nostalgia me invaden, pero debo aguantar y no rajar. Si logro superarlo podré continuar mi vida sin ti y convertirte en un bello recuerdo...



¡VOLUNTAD! Romper esta promesa no es opción.

¡Por favor sonríe! Y buena vida

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