9 may. 2010

Es el SPM

Para aumentar mi constipación emocional parece que me está entrando un ataque de SPM, he estado llorosa estos día, y me irrito con facilidad. Parece que los chochos no son capaces de vencer a mis hormonas, ayer hasJustificar a ambos ladosta me puse existencialista y como diría el maestro de estéticas "Hasta parecía alemana".

Eso y que a pesar de que siempre he visto a la muerte como una liberación, me aferro más a todo de lo que me gustaría. No puedo extrañar a mi abuelito, el siempre fue mi papá y hay días en que me gustaría que siguiera aquí para abrazarme, para llenar mi techo de estrellas, espantarme a los quijotillos enamorados y comprarme gardenias las tardes de domingo.

Mi abuelo y mi uno de mis tío fueron 2 de los pocos hombres que he logrado considerar dignos de mi cariño y mi respeto, aun me quedan otros 4 en mi precaria lista, y entre ellos no se encuentra el remedo de padre que me dio la mitad de mis genes.

Quisiera pensar que hay más hombres parecidos a mi abuelo, pero he tenido mala suerte y el 90% de los que han cruzado por mi vida se parecen más a mi padre biológico de lo que yo quisiera, atribuyó a eso mi poco entusiasmo por ver a mi progenitor desde que mi noble caballero del balcón se liberó de su corporeidad.

Tampoco crean que soy misándrica, no es así, tampoco he conocido muchas mujeres que valgan mucho la pena, creo que lo que me pasa es que tengo en general desprecio por la humanidad; aunque al parecer no he perdido del todo la fe en ella, sigo dándole el beneficio de la duda.

Por estas alturas del año soy propensa a las canciones tristes, aunque más bien las llamaría con un aire de melancolía esperanzadora. Estas me hacen pensar que de cierta forma esas dos personas que fueron y son culpables de gran parte de lo que soy, siguen por ahí dándome señales para sonreír.

Me gusta pensar que se volvieron flores, nubes, mariposas o brisa de primavera; que están en el amanecer, en mis sueños, en cada gesto mío, en mis miedos y mis momentos de valentía. Y cuando logro ver esos pequeños detalles, eso que llamo la poesía escondida que nos ofrece el universo, sonrío y lo siento cómo un beso o un abrazo de esos que se han ido, como si me susurrasen al oído que la vida puede ser hermosa. Si, soy una cursi sin remedio, tal es por eso que Corazón Gigante me los recuerda tanto.



Hace un año, estaba ahi sentada hecha un sopa de lagrimas, escondida en la capilla de mi tío, evitando a toda la familia que se encontraba frente a la tumba de abuelito. No quería sus engorrosas palabras de consuelo ni sus empalagosos abrazos (siempre me ha incomoda llorar en público y menos los frente aquellos en los que no confío); y entonces de entre la hierba que crecía sobre una tumba cercana salió un conejito que caminó hacia mi hasta detenerse a medio metro de mi. Se quedó ahí unos minutos moviendo la naricita y parecía que me miraba como diciéndome ya no llores pequeña.

También recuerdo que aquel día, me sentía tan mal, que solo pude desahogarme cantando, por que por alguna razón cantar y llorar es la única forma en que logro desahogar las emociones, si, y la Despedida, trillado lo sé, pero era lo disponible en mi celular y mi pelo acompañado de esa canciones fue la única forma que hallé para decir adiós.



Aquel condenado conejo me desconcertó de tal forma que me sacó tremenda carcajada, y se me salió la Martiniana. Por un instante me hiso olvidar mi tristeza y se me cortaron las lágrimas, fue entonces cuando me limpié los mocos y regresé con el resto de mi familia.



...pero aun así los sigo extrañando, y me entra la nostalgia al llegar la primavera, aunque siempre puedo culpar al estúpido SPM si alguien me mira llorar.

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