14 ene. 2010

Un instante para respirar...

Un respiro entre los santos, los autómatas, la madera, la caña, las historias de dos tierras que se funden para darle alma a otra, entre herramientas y mil artilugios. Dos horas para correr a casa, comer un plato de papas con pimiento, jícama y una palanqueta, revisar los correos y desahogarse un rato.

Después de este respiro, solo puedo pensar que el dolor es inevitable, y que es natural tenerle miedo, pero vivir enteramente entregado a este miedo te asfixiará lentamente hasta matarte. No importa cuánto te escondas, el miedo terminará por envolverte y apretar tu pecho como un abrazo de anaconda hasta sentir como este se colapsa, entonces descubrirás como dice la canción “que la vida perdiste, solo por miedo”



En fin, después del respiro debo regresar corriendo a la escuela que mi clase comenzará pronto. Sonrían y buena vida.

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