13 dic. 2009

Placeres culpables..


No estoy muy segura de que me gusta esa definición, implica que algo que disfruto le causa molestia a otros. Luego me pongo a pensar, que si a los otros del vale un cacahuate si a mí se me parte el hígado por sus acciones de disfrute ¿porque he de sentirme culpable por hacer lo mismo?

A muchos les purga que yo escriba en los libros (no se porque, si no lo hago en los ajenos), pero a mí me encanta subrayar y anotar en los márgenes lo que pienso cuando estoy leyendo, y más grato resulta aun después de años de no tocar el libro en cuestión abrirlo y encontrarme con la yo de años antes, releer los pensamientos y emociones que alguna vez tuve sobre ese texto.

La mamá de cierto alquimista (nunca la conocí pero me hubiera gustado poder hacerlo) decia que los libros son para usarse, y un libro que no se siente usado no sabe. Ya no recuerdo bien lo que el buen alquimista me contaba al respecto, peo mi punto es que para algunos usar implica anotar, subrayar comentar, dibujar, y todas esas cosas que algunos consideran aberrantes.

En estos día que he estado trabajando en una biblioteca limpiando libros, me ha tocado encontrarme varios con anotaciones, hay unas que se ven hechas casi ayer y otras más que parecen haber sido hechas en tiempos en que estos libros eran jóvenes, lozanos y libres de polvo. No se, siento que estas anotaciones en cierto modo aumentan o crean la naturaleza única del objeto, los dotan de una especie de alma, al menos eso se me figura en los libros de imprenta, los manuscritos son caso aparte.

Cuando veo la caligrafía de alguien en la hoja y trato de leerla, me da la impresión de estar un poco más cercana a aquellos que lo tuvieron en las manos antes que yo, y aunque sé que esa sensación puede tenerse sin garabatos implicados si eres más observador, el hecho de ver los parte procesos mentales de una persona ahí plasmados me fascina.

Conclusiones, amo los libros comentados de puño y letra, y nadie me convencerá de lo contrario.

12 comentarios:

Carlos Alberto Arellano dijo...

No estoy muy segura de que me gusta esa definición, implica que algo que disfruto le causa molestia a otros.

Eso suele pasarnos a todos en algún momento de la vida, de la única que tenemos. Pero no hay que sentirse culpable por algo que sólo tiene que ver con nosotros, con nuestros gustos personales, con nuestra privacidad. Sobre todo: No hay que dejar que nos hagan sentir mal por eso que nos gusta, que nos hace felices, que nos ayuda a sentirnos bien, y que no debería molestar a nadie.

Carlos Alberto Arellano dijo...

Luego me pongo a pensar, que si a los otros del vale un cacahuate si a mí se me parte el hígado por sus acciones de disfrute ¿porque he de sentirme culpable por hacer lo mismo?

No hay por qué sentirse culpable.

Por otro lado, esta parte me ha hecho recordar a un libro de Marilyn von Savant y Leonore Fleischer: «Gimnasia cerebral». Al principio mismo del libro se lee esto: «Anote sus comentarios en los márgenes del libro.»

Carlos Alberto Arellano dijo...

A muchos les purga que yo escriba en los libros (no se porque, si no lo hago en los ajenos), pero a mí me encanta subrayar y anotar en los márgenes lo que pienso cuando estoy leyendo, y más grato resulta aun después de años de no tocar el libro en cuestión abrirlo y encontrarme con la yo de años antes, releer los pensamientos y emociones que alguna vez tuve sobre ese texto.

Eso mismo digo yo. Y, sin duda alguna, esos comentarios al margen ayudan a entender mucho mejor el libro. A recordar con más claridad lo que nos dice, lo que nos está enseñando.

Carlos Alberto Arellano dijo...

La mamá de cierto alquimista (nunca la conocí pero me hubiera gustado poder hacerlo) decía que los libros son para usarse, y un libro que no se siente usado no sabe.

Alguien dijo una vez que conocía a fondo todos los libros de su biblioteca… ¡Incluso los que no había leído! Ese comentario me pareció de lo más ridículo.

Carlos Alberto Arellano dijo...

Ya no recuerdo bien lo que el buen alquimista me contaba al respecto, pero mi punto es que para algunos usar implica anotar, subrayar comentar, dibujar, y todas esas cosas que algunos consideran aberrantes.

Al que le gustaba anotar todo lo que le interesaba, era nada más y nada menos que Leonardo da Vinci. ¡Cómo anotaba ese hombre! ¡Todo lo anotaba! ¡Todo, todo, todo!

Carlos Alberto Arellano dijo...

En estos día que he estado trabajando en una biblioteca limpiando libros, me ha tocado encontrarme varios con anotaciones, hay unas que se ven hechas casi ayer y otras más que parecen haber sido hechas en tiempos en que estos libros eran jóvenes, lozanos y libres de polvo.

Esas anotaciones son como pequeños tesoros, como tréboles de cuatro hojas. Algunos coleccionistas de libros se ponen contentísimos cuando encuentran libros con comentarios en los márgenes.

Carlos Alberto Arellano dijo...

No se, siento que estas anotaciones en cierto modo aumentan o crean la naturaleza única del objeto, los dotan de una especie de alma, al menos eso se me figura en los libros de imprenta, los manuscritos son caso aparte.

¡Pero claro que sí! Totalmente de acuerdo. Un libro c0n anotaciones al margen ¡es otro libro! Más rico. Más interesante. Más especial.

Carlos Alberto Arellano dijo...

Cuando veo la caligrafía de alguien en la hoja y trato de leerla, me da la impresión de estar un poco más cercana a aquellos que lo tuvieron en las manos antes que yo, y aunque sé que esa sensación puede tenerse sin garabatos implicados si eres más observador, el hecho de ver los parte procesos mentales de una persona ahí plasmados me fascina.

Y sí, claro que sí. Estás más en contacto con las manos, con los ojos, con los pelos, con las uñas, con el alma y el corazón de ese lector. ¡Qué maravilla!

Carlos Alberto Arellano dijo...

Conclusiones, amo los libros comentados de puño y letra, y nadie me convencerá de lo contrario.

¡Bien dicho!

Saludos.

Carlos Alberto Arellano dijo...

Pregunta:

¿En qué categoría ubicarías tu blog en un directorio? ¿Mmm? ¿Blog personal?

Josie dijo...

''más grato resulta aun después de años de no tocar el libro en cuestión abrirlo y encontrarme con la yo de años antes'', citando lo que escribiste, me identifico con ello, yo no escribo en los libros, pero escriboe en cuadernos, cualquier cosa que se me ocurra, incluso tengo un diario, he tenido varios, y el hecho de leer mi diario de cuando tenia 15 años es fenomenal, en tan extraordinario el ver lo mucho que ha cambiado mi forma de pensar.
Y sobre lo culposo de tus gustos, no te preocupes, todos somos insoportables para alguan persona y agradables para otra.
Saludos!

Gerardo P. Taber dijo...

A mi no me gusta escribir en mis libros, pero me encanta leer las anotaciones de las otras personas en sus libros. Es como tu dices, estar en contacto con su psique.

P.D. ¡¡Que bueno que no rayaste mis libros¡¡