17 sept. 2009

Y el mundo puede irse llendo al carajo. Requiem para una pinche foto

Por fin rompí esa foto, la que bajo mil pretextos no me había atrevido a quitar del escritorio y lloré como no había llorado desde hace mucho. No sé que siento, creo que no siento nada o más bien tal vez sea la costumbre de sentirse de la puta mierda que me hace pensar que no siento nada, prefiero que sea lo primero.

Estoy confundida, solo sé que tengo unas ganas locas de embriagarme hasta perder la conciencia, aunque en mi caso lograr eso es difícil y caro. Por ahora solo me iré a dormir, porque tomé demasiado café, si como lo leen el café me da sueño pero el mundo ya debería a estar acostumbrado a que conmigo las cosas nunca funcionan como deberían funcionar.

Que suene entonces un réquiem por aquella condenada foto, aunque lo único que se merece es que se la coman los hongos en algún relleno sanitario. Y con un carajo que en cuanto me sienta bien, esta vez solo me pintaré el cabello, que ya me he muerto demasiadas veces por esa pinche foto.


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