20 sept. 2009

Cosas de suecos para los que hablan demasiado...

Los besos de Ingrid Bergman y Cary Grant en Encadenados de Hitchcock.

Una vez cierto sueco que me arrancaba suspiros con su pinta de niño de internado de película y su cuerpo de lombriz pálida y rubia (condenados platonismos), dijo algo así en una de sus clases:

Si lo que quieres decir ya lo dijo alguien y no puedes decirlo mejor, usa una cita.
Siguiendo entonces aquel sabio y sueco consejo, cito a otra sueca que me quita las palabras de la boca...
¿un beso? es un truco excitante de la naturaleza para interrumpir la conversación cuando las palabras son superfluas...
De esa forma no me molesta que me digan ¡hablas demasiado! me estas mareando, aunque depende de quién me calle. Pensándolo bien la que más me dice que hablo demasiado es una amiga (una muy enojona pero aun así la quiero un chingo, aunque me pegue) y en este caso no aplica, no la quiero tanto para aceptarle que me calle besándome jajajajaja, eso es un privilegio reservado.

Y que por cierto esta entrada es perfecta para dedicarsela, porque tambien se queja de que me la vivo con las palabras de los demás en la boca.

Sonrían y buena vida

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