9 ago. 2009

Otra vez


La práctica de Tetela quedó atrás, es hora de decir adiós a San Mati (jamás supe con exactitud si era Mateo o Matías), mi salario se fue como agua entre los gastos de la escuela y uno que otro asunto que tenía pendiente.

Semestre nuevo, material nuevo, maestros nuevos: ¿Qué es lo que esperas de esta clase? es la pregunta obligada, y yo solo puedo responder que no se que esperar. Es que con tanto que pasó el semestre pasado en el que tenía tantas expectativas, prefiero ya no esperar nada para el que comienza, prefiero que me sorprenda.

Como siempre tendremos horas nalga muertas sobre las bancas, en las que clamaré al cielo que ilumine o elimine al causante del suplicio (o que de plano me caiga un rayo) nunca faltan esos maestros en la ENCRyM; es seguro que adoraré al menos a uno y se sumará a mi top ten de “Yo quiero ser así cuando sea restauradora grande; por el momento ya conocimos a quien odiaremos porque llega tarde a clase de 8:00 y hace que tu desmañanada y la carrera que pegaste para llegar a tiempo haya sido en balde, si tan solo yo pudiera argumentar que se me olvidó que tenía clase.

Ya veremos lo que los misterios del papel le deparan a esta gata, que ahora se la pasará con la nariz metida entre hojas y libros. Solo espero no terminar con una culpa en mi conciencia, como el profe Nico, que nos cuenta las tragedias de sus tiempos mozos ¡me muero si a mí se me hace nata un documento al lavarlo!

Saludos sonrían y buena vida.

2 comentarios:

Flor dijo...

Ya veremos lo que los misterios del papel le deparan


Ya veremos, ya veremos...

que estes muy bien !

Gerardo P. Taber dijo...

mmmmmmhhhh ¿Quién habrá sido el maestro que llegaba tarde en la mañana? Seguramente uno que se la pasaba hablando de piedras viejas.