5 jul. 2009

Entre curita y merteolate


De entre esas palabras que me causan un cierto efecto merteolatesco (de esas cosas que no curarn ni matan pero a como arden), es el poema Espero curarme de ti de Sabines, la primera vez que lo leí me cayó del cielo literalmente.

Mi encuentro con el fue de esas cosas que pasan en mi vida, que parecen sacadas de la escena de una película o un libro. Ahí estaba yo sentada en un parque, haciéndome para variar seppuku mental y de pronto la hoja de un periódico me golpea la cara, en ella estaba impreso en letras cursivas:

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Era como si el universo me contestara, una especie de abrazo que hiso a mi corazón de reina del drama sentirse menos solo.

Es curioso pero este poema aparece espontáneamente en mi vida cuando más lo necesito, ya sea escrito o recitado.

Me pasa frecuentemente, no solo con Sabines, no importa que tan mal me sienta, siempre el universo me ofrece un detalle que me saca de mi arranque dramático y logra hacerme sonreír: el sol bañando las nubes en la mañana o en la noche, un hermoso cielo estrellado, una frase escrita en una envoltura en el piso, una inesperada lagartija en mi baño, un colibrí que se posa en mi ventana, que me cague un pájaro cortando un momento de drama absurdo de golpe...

La vida es bella, solo que nos cuesta trabajo darnos cuenta, porque es más fácil sumergirnos en el drama. Para sonreír todos los días sin importar lo que te suceda se requiere valentía.

Sonrían y buena vida.

1 comentario:

Meryone dijo...

sabines tiene cosas tan tan grandiosas!! y yo (fatal por mí) lo descubrí hace tan poco...

besos