28 jun. 2009

De rayitas y el paraiso diluviano


Esta ha sido una semana emocionalmente pesada, de por sí emprendí el viaje a Tetela en un estado emocional semifragil, y verme expuesta a demasiado de algunas personas no me ayudó mucho. Pero el trabajo es trabajo, y en la vida profesional hay que aprender a chutarse hasta al más indeseable de los seres.

En esta algo incómoda semana, las rayitas riggatineras han sido mi único escape, he mejorado mucho y aunque me falta muchísima práctica, veo en mi futuro la posibilidad de vivir de la rayita. La reintegración cromática me gusta mucho, la verdad me relaja y me permite alejar mi mente de aquellas cosas que me molestan. Mi aspiración es llegar a ser como Titina, la maestra que me dio reintegración, ella tantas veces me ha ofrecido seguir dándome asesoría, y por decidía o por falta de tiempo lo he dejado pasar, junto con Rosana Calderón ella encabeza mi lista de personas como las que quiero ser cuando sea restauradora grande, ya puse mi altar a Santa Titina de Tetela, patrona de las Monjas reintegradoras del Volcán.

Tampoco me puedo quejar, esta semana se ha cerrado con broche de oro, cualquier inconveniente o escozor que laceró mi espíritu durante la semana quedó opacado esta noche. Aunque estaba cansada a más no poder y me dolía todo mi hermoso cuerpecito, me lancé al Antrophology a ver a Jaramar, pues por ver a la diosa cantora a mí se me baja hasta la cruda más ruda. Quedé así bañada, embebida, sumergida en el DILUVIO de su voz, que cantó hasta La llorona, y una nueva versión de Monólogo, esa canción de Si yo nunca Muriera, que tanto me gusta.


Lo que me hace más feliz es que me ha firmado mi postal de Persia “Fragmentos del paraíso” esa exposición que me trae tantos buenos recuerdos con el Mostro menor que hace tanto que no puedo ver. Me encanta poder encadenar las cosas que amo, y de cierta forma que me haya firmado en esa postal me resulta muy grato. Me hubiera gustado que me firmara el último disco pero lamentablemente lo presté, de hecho estuve tentada a volverlo a comprar solo para que me lo firmara, pero me pareció un exceso de fanatismo.

Solo me queda decir que estoy muy feliz, y que tengo mucha energía para seguir haciendo rayitas y mandar al diablo a todos los monos de organillero y los piratas del mundo, pues por el momento solo hay lugar en mi corazón para el recuerdo de esta noche en presencia de Jaramar, mi Santo y mis rayitas.¡Oh Dios gracias por porque el rumbo del universo es la constante y eterna entropía! Estoy aprendiendo a saborear las delicias del caos.

Muy bien me iré a dormir, que mi pobre cuerpo ya no puede más, soñaré con un ángel que canta a mi oído y mañana bailaré arabescos hasta que mis cadera diga ya no más.
¡Sonrían y buena vida!

1 comentario:

Paulina dijo...

Ah! conque era Jaramar! Bueno, lamento no haber estado contigo (me encontraba en la colonia Roma) pero me da mucho gusto q te haya ido tan chido! ya ves, q de pronto como q se abren las nubecitas y salen unos rayitos de sol... Besotes amiga! Te quiero!