6 may. 2009

Soy tu niña la cobarde, soy tu niña la egoísta, soy tu niña caprichosa y berrinchuda, soy tu niña la más querida. ¿Qué hará tu niña si la dejas? ¿Quién ahuyentará los monstruos bajo la cama? ¿Quién inventará el cielo estrellado en mi techo? ¿Quién me echará en cara mi cinismo? Dime por favor ¿Quién será el héroe de mis cuentos? ¿Quién será el noble caballero que lee libros en su balcón? ¿Quién enamorará a María bordadora? ¿Quién me enseñará a tener fuerzas para seguir creyendo en el amor?


Otra vez me sabe el aire a azul profundo, es la amarga brisa que anuncia la víspera del adiós. Difícil será prescindir de tu abrazo, doloroso más aun de tu presencia, resignarme al ardoroso silencio sin tu voz. Media alma se me escapa por los ojos, escurre por mi cara diluida en llanto y ha formado a mis pies un charco que se evapora al ritmo de tu cansado aliento.

2 comentarios:

Flor dijo...

Au... Es muy difícil decir adiós, o aceptar que se termina algo... En estos dias lloré bastante por este tema, pero llegué a la conclución que algún día va a llegar alguien el cuál me dé todo aquello que meresco...
Creo que siempre tendria que pensarse así, ovbiamente no es tán fácil, pero si te ponés a pensar, es doloroso pero también no tendrias que aferrarte tanto a alguien...
Pero lamentablemente los sentimientos no los manejamos nosotras. Pasa y pasa.

Meryone dijo...

yo siempre he dicho que sólo necesito un novio para que me proteja de los dragones. si son dragones malos, claro

claro que, como no hay dragones, no necesito novios

espero impaciente post sobre el chocolate. el de comer, no tu gato. tu gato también

ánimo! los adioses a veces son más llevaderos de lo que parece

besos