1 ene. 2009

El año que comienza


Así fue como recibí el 2009, con una taza de café desabrido, media gelatina y 12 uvas; en un caótico restaurante, donde me atendió una mesera a la que poco le faltó para sufrir un colapso nervioso. Faltaban como 10 minutos para las 12 y ya se escuchaba la escandalera, algunas personas en las mesas contiguas empezaban a gritar la cuenta regresiva y a golpear fuerte el piso con los pies, mientras que otros más se peleaban con el gerente por la desorganización que imperaba en el establecimiento.

Y tanto tiempo esperé a que me trajeran el café, que pude hacer recuento de todo lo que viví este año: Las cosas que logré, lo kilos que bajé, las noches sin dormir, el par de veces que se me rompió el corazón, la gente que se fue para no volver, los amigos que perdí y los que encontré o rencontré. Al recapitular me di cuenta que este año fue muy bueno, todos esos propósitos que habitualmente se diluyen y se olvidan en los primeros dos meses del año, está vez si los cumplí. No digo que haya sido un lecho de rosas, pero todas las cosas buenas que me pasaron compensan los escasos tragos amargos.

Solo me resta tomar aire y prepararme para lo que venga este nuevo año , después de todo dicen que lo más importante es la actitud y no lo que sucede. Si logré salir airosa del 2008 también podré hacerlo en el 2009.

Y tú ¿estás listo para la aventura?

1 comentario:

Meryone dijo...

a mí el año me pilló en casa de mi hermano, como siempre

pero todavía no he hecho balance. ni propósitos... contradigo abiertamente al resto de la humanidad y lo peor de todo es que ni siquiera es a propósito

beso